
Unos 8.300 niños, niñas y adolescentes forman parte de las personas que necesitan asistencia humanitaria en panamá, tras un terremoto de magnitud 7,7 que ocasionó daños en viviendas, escuelas y centros de salud.
La evaluación de UNICEF estima que unas 38.000 personas requieren apoyo en las zonas afectadas.
Las provincias de Veraguas, Coclé, Herrera y Los Santos figuran entre las más perjudicadas.
Según el organismo internacional, 656 centros educativos reportaron daños y las clases fueron suspendidas mientras se realizaban inspecciones para determinar las condiciones de seguridad de las instalaciones.
Ante la emergencia, UNICEF y las autoridades panameñas coordinan el envío de suministros y la atención de necesidades esenciales, como agua potable, saneamiento, salud, educación y protección infantil. La organización también solicitó 2,5 millones de dólares para respaldar la respuesta humanitaria y las primeras labores de recuperación.
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