
Los indicadores de laboratorio funcionan como centinelas de nuestro bienestar interno. Realizar chequeos periódicos permite identificar alteraciones en el procesamiento de azúcares y grasas mucho antes de que se manifiesten síntomas físicos. Esta vigilancia constante no solo facilita el seguimiento de condiciones preexistentes, sino que es la herramienta principal para evitar el desarrollo de complicaciones en órganos vitales.
Diabetes y riesgo circulatorio
Cuando los niveles de azúcar en el torrente sanguíneo permanecen elevados de forma crónica, la calidad de vida se ve seriamente comprometida. La falta de control en esta condición puede derivar en daños severos a la visión y al sistema nervioso. Sin embargo, el peligro aumenta exponencialmente cuando se combina con niveles altos de lípidos; esta mezcla actúa como un detonante de eventos críticos como infartos, anginas de pecho y accidentes cerebrovasculares.
Un termómetro para tu salud
La doctora Andrea Odremán, internista del Grupo Médico Santa Paula (GMSP), destaca que “el equilibrio entre la glucosa y las grasas en la sangre es el motor de la energía y la protección del corazón”, y compara las pruebas diagnósticas de control periódico con un “termómetro” de precisión.
Según la especialista, contar con resultados exactos es fundamental para que el médico pueda ajustar con éxito la dieta, la rutina de ejercicios y el tratamiento farmacológico de cada paciente, neutralizando el llamado síndrome metabólico (combinación de hipertensión, glucosa elevada, exceso de grasa abdominal y dislipidemia).
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