
Tras 180 años de ausencia, la isla floreana en el archipiélago de Galápagos vuelve a ser el hogar de su especie autóctona de tortuga gigante (chelonoidis niger niger).
Este hito se alcanzó tras la liberación de 158 ejemplares criados en cautiverio, los cuales poseen una alta carga genética de sus antepasados extintos en el siglo XIX. La iniciativa marca el inicio formal del proyecto de restauración ecológica de floreana, liderado por el Parque Nacional Galápagos y la fundación Charles Darwin.
El proceso de recuperación comenzó en la década de los 2000, cuando investigadores descubrieron que algunas tortugas del volcán Wolf, en la isla Isabela, tenían ascendencia de la especie de floreana. Estos ejemplares eran descendientes de linajes que se creían perdidos debido a la caza histórica de balleneros. A través de un riguroso programa de reproducción selectiva, se logró criar a esta nueva generación que hoy busca devolver la funcionalidad a los ecosistemas de la isla.
Este proyecto destaca por su enfoque comunitario, involucrando a los cerca de 160 habitantes de floreana en talleres de planificación y medidas de bioseguridad.
Según Lorena Sánchez, directora del parque, este es uno de los mayores retos asumidos por la institución.
Además del regreso de las tortugas, la restauración ha permitido avances colaterales, como el redescubrimiento del Pachay, un ave rara que no se registraba en la isla desde los tiempos de Charles Darwin.
Noticias de Barquisimeto – PromarTV Canal de Televisión