
De acuerdo con cifras globales, el cáncer de intestino delgado es poco frecuente si se compara con el colorrectal (intestino grueso y ano) y con el cáncer en el estómago. Entre los factores de riesgo se incluyen, entre otros, la predisposición hereditaria a patologías que causan pólipos múltiples en este órgano y otras, cuya consecuencia es la inflamación crónica intestinal.
La médico gastroenteróloga y jefe de departamento de la Clínica de Prevención del Cáncer de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV), doctora Sylvia Benítez, indicó que esta patología “representa únicamente alrededor de 2% a 3% de los tumores malignos del aparato digestivo. Entre las lesiones malignas que pueden aparecer en este órgano se encuentran los adenocarcinomas, linfomas, tumores carcinoides y el tumor del estroma gastrointestinal, también llamado Gist”,
Explicó que un paciente que padezca cualquier forma de cáncer del intestino delgado puede presentar obstrucción intestinal o sangramiento, y que “siendo este un intestino de menor circunferencia, las lesiones pequeñas ya pueden obstruir el paso del alimento causando dolor abdominal, vómitos tardíos, distensión abdominal y anemia crónica o hemorragias agudas”.
Puntualizó que entre las causas para este tipo de padecimiento se incluyen las condiciones de salud que producen alteraciones inflamatorias crónicas de los intestinos, como la enfermedad de Crohn y la enfermedad celíaca no tratada, así como las mutaciones genéticas, que se trasmiten a través de las familias y que causan síndromes como el de Peutz-Jeghers, de Lynch y la poliposis adenomatosa familiar (PAF), las cuales forman pólipos o bultos anormales en las paredes intestinales, sobre los cuales pueden asentarse los adenocarcinomas.
Por ello, la doctora Benítez recomendó que las personas que presentan estas patologías“deben tener su chequeo médico periódico, para mantener bajo control estos padecimientos y evitar así que, con el paso del tiempo, pueda aparecer este tipo de cáncer”.
Diagnóstico y tratamiento
La médico gastroenteróloga señaló que “el tratamiento en caso de obstrucción intestinal, generalmente es quirúrgico. Si se presenta como hemorragia, una vez establecido que la causa del sangrado es del intestino delgado, y luego de que se ha estabilizado al paciente, se indica la realización de una enteroscopia para localizar la lesión, y tomar una muestra, para hacer la respectiva biopsia”.
Indicó que la enteroscopia es un procedimiento endoscópico que evalúa en su totalidad el intestino delgado y que puede –igualmente– resecar pólipos, tratar hemorragias y tomar biopsia de lesiones encontradas.
Explicó que el tratamiento posterior se decide y lleva a cabo, una vez que esté disponible la histología (resultado de la biopsia) y que se haya determinado el tipo de lesión encontrada.
La especialista aseguró que “el estadio de esta enfermedad se relaciona con el grado de diseminación de las células cancerosas, dentro y alrededor del intestino delgado. Los procedimientos que permiten crear imágenes de este órgano y del área que lo rodea, ayudan a diagnosticarlo y determinar cuánto se ha diseminado”.
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