
Entre junio y septiembre se vive el período más crítico para las guacamayas en Caracas, pues los pichones caen al suelo en sus primeros vuelos por falta de destreza. Especialistas advierten no recogerlas ni llevarlas a casa, ya que apartarlas interrumpe su aprendizaje, las separa de sus padres y fomenta el tráfico ilegal de fauna. Para reconocer a las crías, basta con mirar sus ojos: los pichones los tienen totalmente oscuros, mientras que las guacamayas adultas los tienen blancos.
Si encuentra una guacamaya bebé en el suelo, el protocolo correcto es colocarla en un lugar alto y con sombra como un balcón o árbol para que pueda planear, pues no tienen la fuerza para despegar desde el terreno.
Mantenga la distancia y no la deje sola; sus padres siempre irán a guiarla y alimentarla. Cuidar a esta ave emblemática de la capital exige la colaboración de todos para garantizar que cada pichón regrese a salvo con su familia.
