
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, condecoró este miércoles al secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, en el marco de su visita oficial al Palacio de Carondelet, en Quito. El mandatario le otorgó la Orden Nacional al Mérito en el grado de Gran Cruz, la máxima distinción civil y militar del país andino, en reconocimiento a su apoyo estratégico.
Durante la ceremonia, Noboa dedicó encendidos elogios a las habilidades de gestión del jefe de la diplomacia norteamericana, afirmando que «si hay un problema que no tiene solución, Marco Rubio encontrará la manera de resolverlo».
El gobernante ecuatoriano destacó el liderazgo pragmático del alto funcionario estadounidense y su rol clave en la cooperación bilateral. Aseguró que Rubio «ha resuelto muchos problemas difíciles de resolver» gracias a un liderazgo innovador y fuera de lo convencional. Señaló que el trabajo conjunto entre ambos gobiernos ha permitido ofrecer más libertades, paz y salud no solo para sus naciones, sino para todo el continente americano. Alabó que Rubio promueva «una conexión real» que va más allá de las cúpulas de gobierno, alcanzando directamente el bienestar de la gente.
El encuentro se produce en el marco de la gira sudamericana de Rubio, sirviendo para ratificar la alianza en la “guerra” contra las bandas criminales ecuatorianas. Rubio elogió a Noboa por enfrentar frontalmente a organizaciones criminales que antes operaban bajo la impunidad.
- Se validaron las acciones bajo la iniciativa regional Escudo de las Américas, reforzando que grupos delictivos locales como Los Lobos y Los Choneros están catalogados formalmente como terroristas por el gobierno de Donald Trump.
El secretario de Estado condicionó la futura llegada de capitales de gigantes tecnológicos como Google, Palantir y SpaceX al éxito en la reducción de los índices de violencia en Ecuador. Esta alta distinción otorgada a Rubio se suma a la entregada en marzo pasado a Kristi Noem, exsecretaria de Seguridad Interna de EE. UU. y delegada de la iniciativa del Escudo de las Américas, consolidando el estrecho alineamiento político y militar entre Quito y Washington.
