
La cifra de víctimas mortales aumentó oficialmente a ocho fallecidos tras el hallazgo de nuevos cuerpos atrapados entre los escombros del Regimiento de Artillería Mecanizada RAM-2 “Bolívar”, ubicado en el municipio de Viacha, a unos 35 kilómetros de La Paz.
El desglose de las víctimas identifica a un sargento instructor y siete jóvenes conscriptos de entre 17 y 19 años de edad que cumplían con su servicio militar obligatorio.
El último cuerpo recuperado e identificado corresponde al sargento primero Freddy Mauro Quisbert Vega.
Se reportan 84 personas afectadas, de las cuales 53 ya fueron dadas de alta y 31 continúan hospitalizadas (tres de ellas en estado crítico).
Los equipos especializados de Bomberos y la Policía Boliviana avanzan con extrema precaución debido al alto riesgo que representa el material bélico y granadas sin detonaresparcidas en la zona cero.
El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano Urenda, ratificó que se registraron dos estallidos sucesivos el pasado viernes.
El primero involucró pólvora negra y material pirotécnico incautado por contrabando.
El segundo, considerablemente mayor, amplificó su carga destructiva debido al contacto con boosters (explosivos multiplicadores mineros).
La Fiscalía General del Estado abrió de oficio una causa penal por los presuntos delitos de homicidio culposo, lesiones culposas y otros estragos.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, visitó el cuartel siniestrado en Viacha, donde se solidarizó con los familiares y declaró duelo nacional con el izado de la bandera a media asta.
El mandatario ordenó auditar de inmediato los depósitos de armamento, custodia y protocolos de destrucción de material sensible en todas las unidades militares del país.
- La onda expansiva destruyó puertas, ventanas y techos de decenas de viviendas colindantes. Varias familias civiles tuvieron que ser evacuadas temporalmente hacia la Escuela de Música del Ejército debido al riesgo de colapso estructural en sus hogares.
