
Una nueva tragedia en la Ruta Atlántica se confirmó este 3 de septiembre de 2026 tras el rescate de un cayuco en el que fallecieron más de 80 personas, entre ellas una bebé, luego de permanecer 26 días a la deriva en alta mar.
La embarcación precaria había partido el pasado 7 de agosto desde Gambia con 127 ocupantes a bordo.
La barcaza fue localizada por un avión de Salvamento Marítimo a unos 120 kilómetros al sur de Gran Canaria.
Al momento del auxilio, efectuado por la embarcación guardamar Urania, solo quedaban 44 supervivientes (todos hombres en estado crítico y con deshidratación severa) y cinco cadáveres a bordo.
El resto de las víctimas mortales pereció durante la travesía y sus cuerpos fueron arrojados al mar por los propios navegantes ante la falta de agua y víveres.
Los equipos de socorro de la Cruz Roja y los marineros que participaron en las maniobras describieron escenas desgarradoras. Los supervivientes se encontraban exhaustos, sufrían alucinaciones por beber agua salada y se desplomaban al intentar mantenerse en pie.
Organizaciones de derechos humanos como Caminando Fronterasadvirtieron que la intensificación de los controles fronterizos en Mauritania y Senegal está obligando a las redes a mover los puntos de partida más al sur (hacia Gambia o Guinea).
Esto duplica los días de navegación en mar abierto y eleva exponencialmente los riesgos de naufragio.
Tras conocerse el suceso, el presidente de las Islas Canarias, Fernando Clavijo, declaró que el archipiélago “no puede normalizar que el Atlántico continúe siendo una ruta de muerte” y urgió a España y a la Unión Europea a articular una verdadera política migratoria de Estado.
