
Austria registró un récord histórico de 646 fallecimientos por olas de calor extremo entre junio y julio, un incremento del 13 % respecto a 2024.
Según el ministerio de salud y la agencia para la salud y seguridad alimentaria, los picos de mortalidad coincidieron directamente con jornadas que superaron los 41 °c en el este del país (395 decesos en junio y 251 en julio).
Ante estas marcas térmicas inéditas, autoridades sanitarias europeas reiteran la necesidad de reforzar los planes de contingencia para proteger a las poblaciones vulnerables.
