
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) determinó que la actividad sísmica registrada inicialmente en Nepal fue provocada por un masivo deslizamiento de tierra y colapso glacial, y no por un terremoto de origen tectónico.
El análisis detallado de las ondas sísmicas de largo período llevó al organismo a reclasificar el evento, estimando su magnitud equivalente entre 4,4 y 5,2 grados, con un epicentro mecánico ubicado a unos 55 kilómetros al noroeste de Kodari.
Aunque inicialmente se reportó un temblor superficial de 10 kilómetros de profundidad, los sensores sismológicos demostraron que las vibraciones terrestres fueron el resultado del brutal impacto de la materia al caer.
El desastre se originó a unos 5.200 metros de altitud, donde una sección inferior de un glaciar se desprendió junto con una gigantesca masa de rocas, cayendo verticalmente unos 1.200 metros.
La masa colosal golpeó el cauce del río Lhende Khola (afluente del Bhote Koshi), generando un taponamiento temporal que al ceder desató una destructiva riada de lodo, hielo y escombros.
La violenta corriente afectó gravemente la zona fronteriza entre Nepal y la región autónoma del Tíbet (China):
- Pérdidas humanas: Se han recuperado al menos 157 cuerpos en el lado nepalí y 3 en territorio chino, consolidando un balance provisional de 160 víctimas mortales.
- Personas desaparecidas: Las labores de búsqueda continúan para localizar a unas 800 personas incomunicadas, entre las que se cuentan más de 340 turistas extranjeros y trabajadores de proyectos hidroeléctricos locales.
- Infraestructura destruida: El distrito de Rasuwa sufrió los peores impactos, registrándose el colapso de carreteras, puentes de conectividad clave y daños severos en las instalaciones del puerto fronterizo de Gyirong.
