
El geólogo Juan Pablo Rincón descartó categóricamente la existencia de una relación directa de causa y efecto entre los recientes sismos de alta magnitud registrados en Venezuela, Colombia, Japón, Italia y otros países, definiendo la simultaneidad de estos eventos como una mera coincidencia geológica.
El especialista aclaró que cada uno de estos movimientos telúricos responde de forma exclusiva a las dinámicas tectónicas internas e independientes de sus respectivas placas y sistemas de fallas locales.
El experto precisó que el único elemento estructural que comparten varios de estos territorios es el Cinturón de Fuego del Pacífico, un sistema global de placas continentales caracterizado por una acumulación constante de energía.
Esta energía acumulada suele liberarse en sismos bajo ciclos de recurrencia estadística estimados entre los 20 y los 60 años. Por tales razones físicas, Rincón desestimó las teorías sobre un supuesto “efecto dominó” o cadena de activación global entre las diferentes fallas del planeta.
El especialista desmintió de forma tajante que las altas temperaturas o las condiciones atmosféricas actuales tengan algún tipo de influencia o relación con el origen de los movimientos sísmicos.
Se reiteró el principio científico de que los terremotos no se pueden predecir bajo ningún método tecnológico actual; la ciencia solo puede determinar con certeza que van a ocurrir con base en antecedentes históricos.
Ante los riesgos latentes, Rincón instó a las autoridades y constructores a incorporar de manera obligatoria mapas de riesgo actualizados y normativas antisísmicas estrictas dentro de los planes de desarrollo urbano.
