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Expertos instan a usar semillas resistentes al clima seco para combatir efectos del “Súper Niño”

Los especialistas agrícolas en Venezuela recomiendan adoptar con urgencia el uso de semillas certificadas y variedades resistentes a la sequía para proteger la producción alimentaria frente a la severa fase del fenómeno Súper Niño.

El ingeniero agrónomo Saúl Elías López, presidente de la Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos y Afines (SVIAA), advirtió que el déficit hídrico proyectado amenaza con reducir los rendimientos de los cultivos nacionales entre un 20% y un 60%.

Ante este escenario, la implementación de biotecnología vegetal y la selección de semillas con alta capacidad de adaptación se presentan como las defensas principales para evitar pérdidas masivas en el ciclo de siembra que inicia entre septiembre y octubre de 2026. 

Los principales rubros en riesgo son aquellos que dependen de las precipitaciones o que requieren volúmenes constantes de agua para el riego.

El maíz se consolida como el cultivo más amenazado por el calor extremo, aunque la escasez de agua también impactará severamente la producción de arroz, frijol, ajonjolí y girasol.

Adicionalmente, gremios como la Integración Andina de Agroproductores Venezolanosreportan que la sequía extrema ya afecta a las zonas altoandinas, como los páramos de Mérida, donde incluso a las semillas de alta calidad les cuesta germinar en suelos deshidratados y diques con niveles críticamente bajos.

Como respuesta a la crisis climática, el Consejo Nacional de Economía activó mesas técnicas junto a los sectores agroindustriales para estructurar un plan especial de preservación de alimentos y contingencia en el campo.

Los expertos insisten en complementar el uso de estas semillas resistentes con técnicas agronómicas avanzadas promovidas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), tales como sistemas de riego de alta precisión, mulching para retener la humedad del suelo y la ampliación de estaciones meteorológicas locales.

Estas herramientas de planificación e innovación tecnológica buscan mitigar el estrés hídrico de la vegetación y estabilizar el abastecimiento nacional durante el periodo crítico que se extenderá hasta mediados de 2027.

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