
El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos anunció una flexibilización temporal de las medidas de supervisión financiera aplicadas a Venezuela, con el fin de facilitar operaciones bancarias vinculadas a la asistencia humanitaria y la reconstrucción tras los sismos del pasado 24 de junio.
La medida, emitida a través de la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), contempla que el organismo no emprenderá acciones sancionatorias contra las instituciones financieras que procesen transacciones autorizadas en el país entre el 27 de julio de 2026 y el 29 de enero de 2027.
La disposición busca mitigar los riesgos regulatorios para los bancos estadounidenses y asegurar el flujo de recursos destinados a la recuperación económica.
No obstante, el Tesoro enfatizó que las entidades bancarias deberán mantener operativos sus programas contra el lavado de dinero y respetar las regulaciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), aclarando además que la exención no ampara infracciones intencionales a la normativa financiera vigente.
El alivio regulatorio se produce tras la publicación de un informe del Banco Mundial que estima en 19.600 millones de dólares los daños provocados por el evento telúrico en la infraestructura venezolana.
Según proyecciones del organismo multilateral, la magnitud de la contingencia podría desacelerar la senda de recuperación económica nacional durante la próxima década.
