
La psicóloga y especialista en artes, Marinera Matos Petit, destacó la importancia de la expresión artística como mecanismos de sanación individual y colectiva en la contingencia, al explicar que, frente a situaciones de crisis, los primeros auxilios psicológicos exigen como primer paso la escucha activa y la observación para conectar a los afectados con instancias de ayuda especializada.
“Hay que ampliar la escucha y los lenguajes expresivos. Cuando ampliamos los lenguajes expresivos, podemos decir de diferentes maneras aquello que nos afecta, lo emocional es parte de lo que tenemos para decir, en las formas que tengamos para decirlo” expresó.
Acotó que “superar un duelo no se decreta, sino que el salir adelante depende de toda la capacidad integrativa que tengamos. El arte como terapia es una ayuda en esa situación”, añadió.
En este proceso, disciplinas como la musicoterapia, la arteterapia y la literatura actúan como espacios de mediación más receptivos y contemplativos.
Según Matos, la estructura rítmica y la claridad del arte facilitan la organización grupal y promueven un diálogo coherente para transitar del impacto individual a la reconstrucción social.
Por su parte, el músico Antonio Arguinzones resaltó el impacto directo de la ejecución musical como un regulador directo en la población infantil.
“En los campamentos, los niños muestran interés por explorar e interactuar con instrumentos; los ritmos suaves e instrumentales funcionan como un anclaje efectivo hacia la calma y la tranquilidad”, sostuvo.
Finalmente, mencionó el arte como acompañamiento en el proceso de saneamiento en diferentes fases que implican la generación de actividades que permitan hacer el proceso de reconexión con lo vivido, donde luego, pasado la afectación, se verán expresiones sobre la reconstrucción de la vivencia social y colectiva en las diferentes obras de artes.
