
Históricamente, cuando pensamos en un ataque al corazón, la imagen que nos viene a la mente suele ser la de un hombre mayor sometido a mucho estrés. Sin embargo, la ciencia médica nos está obligando a mirar hacia otra dirección.
Las enfermedades cardiovasculares son, de hecho, la principal causa de mortalidad en las mujeres a nivel global, y los investigadores han identificado un detonante clave que muchas ignoran: el reloj biológico.
Llegar a la menopausia antes de los cuarenta y cinco años no es solo un cambio hormonal, es una alerta roja para el corazón.
Para comprender este riesgo, debemos hablar del mayor protector natural que tiene el cuerpo femenino: los estrógenos. Durante la etapa reproductiva, estas hormonas actúan como un verdadero escudo para el sistema cardiovascular.
Ayudan a mantener los vasos sanguíneos flexibles, controlan los niveles de colesterol y previenen la acumulación de placa en las arterias.
Pero cuando una mujer experimenta la menopausia de forma prematura ya sea por genética, enfermedades autoinmunes o intervenciones quirúrgicas, ese escudo desaparece muchos años antes de lo previsto.
Recientes estudios internacionales que evaluaron a miles de pacientes concluyeron que las mujeres que entran en la menopausia antes de los cuarenta y cinco años tienen un riesgo significativamente mayor de sufrir infartos y accidentes cerebrovasculares en comparación con aquellas que la experimentan después de los cincuenta.
Al perder la protección estrogénica tempranamente, el corazón queda expuesto, el colesterol “malo” tiende a subir y las arterias pueden endurecerse a una velocidad mucho más acelerada.
Afortunadamente, el riesgo no tiene que ser una condena.
Los especialistas insisten en que la menopausia temprana debe verse como una oportunidad para la prevención agresiva. Las mujeres en esta condición deben iniciar chequeos cardiológicos anuales sin falta.
Además, el equipo médico, trabajando en conjunto entre ginecología y cardiología, evaluará si la paciente es candidata para la Terapia de Reemplazo Hormonal, la cual, administrada a tiempo, puede devolver parte de esa protección al corazón, sumado a cambios vitales como dejar el tabaco y cuidar la presión arterial.
Si usted atravesó este cambio hormonal de forma adelantada, no espere a sentir dolor para ir al cardiólogo.
El corazón de la mujer avisa de manera muy distinta, a menudo con simple fatiga o falta de aire. Tomar el control hoy puede regalarle décadas de salud junto a los suyos.
