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El tiempo es oro: Cómo la detección temprana del autismo transforma el futuro de nuestros niños

Cuando notamos que nuestro pequeño no está alcanzando los hitos de crecimiento al mismo ritmo que otros niños, es común que nuestro entorno nos diga frases como “ya hablará”, o “cada niño tiene su ritmo”.

Si bien esto tiene parte de verdad, los especialistas advierten que la frase “vamos a esperar” puede ser el mayor error cuando se trata del neurodesarrollo.

Hoy abordamos el Trastorno del Espectro Autista, no desde el miedo, sino desde la acción. Le explicamos por qué el tiempo es el mejor aliado para el futuro de su hijo.

Para la ciencia, los primeros tres años de vida de un ser humano conforman una ventana de tiempo invaluable conocida como “plasticidad cerebral”.

Durante esta etapa, el cerebro de un niño es como una esponja, capaz de crear nuevas conexiones neuronales a una velocidad que jamás volverá a repetirse.

Por esta razón, diagnosticar el Trastorno del Espectro Autista o TEA en esta fase temprana, no es ponerle una etiqueta al niño, sino entregarle a sus padres el mapa exacto para estimular las áreas de comunicación, conducta y socialización antes de que el cerebro madure por completo.

Pero, ¿a qué debemos estar atentos en casa? Los neuropediatras señalan señales de alerta o “banderas rojas” muy específicas que pueden aparecer incluso antes del primer año.

Las más comunes incluyen: que el bebé evite el contacto visual sostenido, que no responda cuando lo llaman por su nombre, la ausencia de balbuceo o que no señale objetos con el dedo índice para pedir lo que quiere.

En niños un poco mayores, la falta de juego imaginativo, el retraso en el lenguaje o la obsesión por alinear juguetes en lugar de jugar con ellos, son motivos suficientes para consultar al especialista.

Es fundamental comprender que el autismo no es una enfermedad que se cura, sino una condición del neurodesarrollo; una forma diferente de procesar el mundo.

Un diagnóstico oportuno permite iniciar de inmediato intervenciones multidisciplinarias con terapeutas ocupacionales, psicólogos y especialistas en lenguaje.

Las estadísticas demuestran que los niños que reciben estimulación temprana adecuada logran potenciar sus habilidades de forma extraordinaria, alcanzando altísimos niveles de independencia, integración escolar y calidad de vida.

El diagnóstico de autismo puede generar mucho temor inicial en las familias, pero el verdadero riesgo está en el silencio y la negación.

Si usted en casa, como mamá, papá o abuelo, tiene alguna sospecha sobre el desarrollo de su pequeño, no dude en acudir al neuropediatra.

Buscar respuestas a tiempo es el mayor acto de amor que puede hacer por ellos.

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