
Como una estrategia para reforzar el aprendizaje y transformar la clase convencional, la escuela Luis Braille implementa círculos de lectura semanales en la Biblioteca Pío Tamayo.
Las jornadas se realizan los viernes en la biblioteca pública. El director, Peter Barrios, explica que agrupan a los alumnos en función de sus necesidades para ofrecerles una atención personalizada.
Es un proceso complejo, pero muy útil para reforzar el aprendizaje de los alumnos, ya que requiere de mucha práctica y del compromiso de los padres en el acompañamiento.
Las rutinas siempre van en función de las competencias de los estudiantes, considerando la exigencia individual, tanto en casos de ceguera total que pueden necesitar audiolibros, como en ese grupo de baja visión que requieren apoyarse con el uso de una lupa, determinados colores, figuras de fondo, colores claros y fondos oscuros, entre otros requerimientos personales para su proceso de aprendizaje.
Refiere que dependiendo de los casos se ayudan con recursos, tales como lupas, pantallas y otros que permitan la integración de los alumnos. Es una planificación en función del rendimiento de los 55 alumnos, de los cuales 30 % sufren de pérdida total de la visión.
