
Luego de llevada a cabo la iniciativa privada de rescate que condujo a la ballena Timmy hasta el mar del norte, durante tres días encerrada en una balsa inundada, denuncian los especialistas y ecologistas que el viaje forzado de 72 horas podría acabar con la vida de la ballena jorobada que se quedó varada en el báltico alemán en abril; todo esto debido a su agotamiento acumulado y tras semanas sufriendo mientras las autoridades trataban de remolcar sin éxito hacia aguas abiertas.
Los ecologistas denunciaron que la iniciativa privada de salvamento asegura haber dotado a la ballena, previamente varada, de un dispositivo de rastreo, pero los especialistas creen que mienten después de que no dejasen acceder a unas veterinarias a la balsa donde la transportaban.
Existen versiones contradictorias sobre cómo se ha realizado este último viaje, en el que un equipo de veterinarias no pudo acceder a la embarcación -tal y como se había acordado- para evaluar el procedimiento.
Kirsten Tönnies, una de las veterinaria de la iniciativa privada, criticó a la tripulación por liberar al mamífero marino “de manera totalmente prematura” y “a escondidas”.
En realidad, el plan era liberar a la ballena más al oeste, en mar abierto, en el mar del norte, pero el mamífero acabó libre a unos 70 kilómetros al norte de Skagen (Dinamarca), en una ruta marítima muy transitada debido a la estrechez entre las costas danesas y suecas.
