
Los científicos advierten de que las lluvias torrenciales de invierno en Europa serán cada vez más intensas después de una sucesión de fenómenos meteorológicos extremos que han azotado el mediterráneo occidental.
Desde mediados de enero, un número inusualmente elevado de borrascas con nombre storms ha traído vientos de fuerza huracanada y niveles de lluvia sin precedentes a países como Portugal, España y Marruecos.
Las precipitaciones, descritas como “implacables”, provocaron una destrucción generalizada de infraestructuras esenciales como carreteras y suministros energéticos, y se estima que causaron daños por valor de miles de millones de euros. Centenares de miles de personas han tenido que abandonar sus hogares por el temporal, y más de 50 han perdido la vida.
En Grazalema, por ejemplo, un pueblo del sur de España, en solo unos días cayó más lluvia de la que suele esperarse en todo un año. En Portugal, la tormenta Leo dejó acumulados de lluvia en un solo día tan extremos que, como máximo, se esperarían una vez cada siglo.
