
Europa occidental enfrenta una crisis meteorológica sin precedentes. Francia cumplió este domingo 30 días consecutivos en alerta máxima, un récord histórico que ha dejado suelos saturados, ríos desbordados y un saldo de al menos dos personas fallecidas. Mientras tanto, la tormenta oriana ha irrumpido en España con rachas de viento de hasta 166 km/h, colapsando el sistema de transporte en gran parte del territorio peninsular.
La persistencia de los temporales invernales ha llevado al límite la capacidad de respuesta de las autoridades francesas. Según datos de Météo-France, el país ha encadenado un mes bajo avisos de nivel naranja o rojo, una situación que la directora de la agencia de vigilancia de crecidas (Vigicrues), Lucie Chadourne-Facon, calificó como «fuera de todos los registros».
En el suroeste de Francia, el desbordamiento del río Garona ha provocado inundaciones generalizadas, anegando viviendas y cortando arterias viales estratégicas.
La portavoz del Elíseo, Maud Brégeon, confirmó que el paso de la tormenta Nils ha sido letal y según el balance oficial reportan dos víctimas mortales
Expertos en meteorología señalan que la sucesión de los sistemas frontales (Nils y Oriana) responde a un bloqueo atmosférico en el atlántico que empuja las tormentas hacia el continente de forma consecutiva. Este fenómeno, agravado por la saturación hídrica del terreno, eleva el riesgo de desprendimientos de tierra e inundaciones repentinas en las próximas 48 horas, incluso si las precipitaciones disminuyen ligeramente.
