
El panorama ambiental de la Sierra Nevada celebra un logro histórico. Luego de 22 años de ausencia de nacimientos de esta magnitud, el primer pichón de cóndor nacido bajo cuidados controlados en la entidad presenta un estado de salud óptimo. Este acontecimiento es descrito por los biólogos como un «respiro» para una especie que se creía al borde de la desaparición definitiva en territorio venezolano.
El proyecto, liderado por el Centro de Conservación Mundo Safari junto a aliados globales, destaca que la recuperación del cóndor es, en realidad, una estrategia de salud pública y ambiental.
Como dato clave, el cóndor es un ave necrófaga (carroñera). Al eliminar restos orgánicos de las altas cumbres, evita la proliferación de bacterias en las cabeceras de los ríos y humedales que surten de agua potable a las poblaciones de los valles.
Por otra parte, la especie puede alcanzar altitudes de hasta 6,000 metros, operando como un centinela natural de las cuencas hídricas.
Con un peso actual de 3 kilos, el polluelo es el protagonista de un estudio clínico detallado. Según Adrián Carrero, director de la institución, el objetivo final trasciende la exhibición: se busca que estos ejemplares sirvan de base para la reintroducción en el medio silvestre.
