La violencia continúa siendo una de las amenazas más graves para el bienestar de la niñez en América Latina y el Caribe, una región con más de 53.000 menores asesinados en siete años y donde las tasas de homicidio entre las adolescentes mujeres se duplicaron, informaron este lunes el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
El informe «Violencia contra niños, niñas y adolescentes en Latinoamérica y el Caribe: Nuevos datos y soluciones», publicado de manera conjunta por la OPS y Unicef, advierte que la violencia no es un hecho aislado, sino que está presente «desde edades muy tempranas» y en diferentes ambientes.
«Cada día, millones de niños, niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe viven expuestos a la violencia – en el hogar, en la escuela y en las comunidades con presencia de pandillas. Múltiples lugares y situaciones en la región presentan riesgos y peligros reales para niños o niñas», advirtió el director regional de Unicef, Roberto Benes, en un comunicado.
Según los datos recopilados, entre 2015 y 2022 se registraron 53.318 víctimas de homicidio entre niños, niñas y adolescentes en la región.
Además, aunque la tasa de homicidios entre los adolescentes varones de 15 a 17 años disminuyó en el periodo de 2021 a 2022 -bajando de 17,63 a 10,68 muertes por cada 100.000 habitantes-, la tasa de homicidios entre adolescentes mujeres de 15 a 17 años «se duplicó», pasando de 2,13 a 5,1 muertes por cada 100.000.
El informe vincula esta violencia letal con el aumento del crimen organizado, el fácil acceso a las armas de fuego, las desigualdades sociales y unas normas de género nocivas que exponen cada vez más a las jóvenes.

