
Pese al despegue mundial de la Inteligencia Artificial (IA) y a que los gobiernos intentan tomar la delantera en esta tecnología, las desigualdades entre países podrían agudizarse sin medidas políticas contundentes, dando lugar a lo que los investigadores denominan la próxima gran divergencia, según un informe de la onu.
El informe, publicado por el programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), advierte de que una IA sin control podría revertir la tendencia a reducir las brechas de desarrollo que ha marcado buena parte del último medio siglo.
En un llamado urgente, señala que la adopción de la IA avanza en meses y no en décadas, y que muchos países carecen de la infraestructura, las competencias y los sistemas de gobernanza necesarios para aprovechar sus beneficios, al tiempo que afrontan las perturbaciones económicas y sociales que provoca.
Philip Schellekens, economista jefe del PNUD para Asia y el Pacífico, indicó que «los países que inviertan en competencias, capacidad de computación y sistemas de gobernanza sólidos saldrán beneficiados; los demás corren el riesgo de quedarse muy atrás».
