
Desde un brote de un virus informático, un brote de un virus biológico, y otros peligros, como incendios, inundaciones, tornados, huracanes, terremotos o tsunamis que puedan alterar la operatividad del negocio, un plan de continuidad de negocio (también llamado BCP, por sus siglas en inglés) gestiona cómo una organización debe recuperarse después de una interrupción no deseada o desastre en su organización, y restaurar sus funciones críticas, parcial o totalmente interrumpidas, dentro de un tiempo predeterminado.
ESET, compañía líder en detección proactiva de amenazas, explica los pasos claves para elaborar un plan de continuidad del negocio y asegurar el futuro digital de una empresa ante posibles incidentes.
“Sin dudas estos planes conforman una parte vital de la gestión de seguridad de sistemas de información, ya que sirven para prevenir y gestionar eventos no deseados con el objetivo de dar continuidad al negocio de la manera más eficiente y menos costosa posible”, comenta Camilo Gutiérrez Amaya, Jefe del Laboratorio de Investigación de ESET Latinoamérica.
El estándar internacional para la continuidad del negocio, ISO 22301, la define como la “capacidad[de una organización] de continuar la prestación de productos o servicios en los niveles predefinidos aceptables tras incidentes de interrupción de la actividad”. Es importante tener presente que este tipo de planes deben combinarse con otros planes, como los DRP (disaster recovery plan) y BCM(Business Continuity Management), ya que estos complementan el procedimiento de acciones que deben tomarse para darle la continuidad a un negocio ante un evento no deseado.
¿Cómo elaborar un plan de continuidad de negocio en cuatro pasos?
1. Identificar y ordenar las amenazas: Luego de identificar los productos, servicios o funciones clave para una organización y más tarde realizar un perfil de riesgo a través de una autoevaluación utilizando el marco de las 4P: Personas, Procesos, Beneficios y Asociaciones, crear una lista de los incidentes de interrupción de la actividad que constituyan las amenazas más probables para la empresa. 2. Realizar un análisis del impacto en la empresa: Sin dudas se necesitará determinar qué partes de la empresa son las más críticas para que sobreviva. Siguiendo esta línea, es importante poder evaluar el potencial impacto de las interrupciones para la empresa y sus trabajadores. Se puede comenzar detallando las funciones, los procesos, los empleados, los lugares y los sistemas que son críticos para el funcionamiento de la organización.
3. Crear un plan de respuesta y recuperación: En esta etapa se deberán catalogar datos clave sobre los bienes involucrados en la realización de las funciones críticas, incluyendo sistemas de TI, personal, instalaciones, proveedores y clientes. Se deberán incluir números de serie de los equipos, acuerdos de licencia, alquileres, garantías, detalles de contactos, etc.
Se necesitará determinar “a quién llamar” en cada categoría de incidente y crear un árbol de números telefónicos para que se hagan las llamadas correctas en el orden correcto. También se necesitará una lista de “quién puede decir qué cosa” para controlar la interacción con los medios durante un incidente (considerar quedarse con una estrategia de “sólo el CEO” si se trata de un incidente delicado).
4. Probar el plan y refinar el análisis: La mayoría de los expertos en planes de continuidad de negocios recomiendan probar el plan al menos una vez al año, con ejercicios, análisis paso a paso o simulaciones. La prueba permite sacar el mayor provecho a lo que se invirtió en la creación del plan, pudiendo detectar fallas y dar cuenta de los cambios corporativos con el transcurso del tiempo, lo que sugiere que siempre conviene mantener, revisar y actualizar continuamente el plan de continuidad de la actividad.
