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Claves para una comunicación efectiva con un abuelo con trastornos neurocognitivos

Claves para una comunicación efectiva con un abuelo con trastornos neurocognitivos

No hay tratamientos para curar estas condiciones; sin embargo, Katherine Vergara, neuropsicóloga, dice que mediante respecto y empatía se pueden establecer relaciones sanas.

Se ven distraídos, como en un mundo al que no tenemos acceso, y todo producto de la demencia. Sin embargo, el que un abuelo esté en esas condiciones no implica que lo apartemos o que no entablemos con él una conversación sencilla.

Dice la Organización Mundial de la Salud (OMS) que no todas las personas con demencia experimentan los mismos síntomas. Estos dependen del impacto de la enfermedad y de la personalidad del individuo antes de vivir con este trastorno.

En la actualidad no existe ningún tratamiento para curar esta condición o para alterar su curso progresivo; sin embargo, Katherine Vergara, neuropsicóloga, ofrece recomendaciones para que la comunicación con los adultos mayores con trastornos neurocognitivos sea un camino ligero y redunde en beneficio a los pacientes:

Hay que tratar de ponerse en el lugar de las personas. Es importante pensar cómo se puede sentir esa persona y cómo le gustaría a uno que lo trataran si estuviese en una situación similar.

Muchas veces más que las palabras, que las frases, es más importante el tono en el que se habla: debe ser tranquilo, reflejar respeto y empatía. “En general, ellos responden mucho más al tono que a las palabras en sí”.

– Evitar decir frases delante de ellos como: estoy cansado, esto cuesta mucho, eres muy terco.

– Las instrucciones es preferible darlas no como una orden, sino más bien como una sugerencia. Todos los imperativos (tienes que hacer esto o aquello) se deben evitar y, en su lugar, es mejor sugerir.

– Subdividir las instrucciones en pasos simples, por ejemplo: si luego de comer les decimos “vamos a cepillarnos los dientes”, y muestran confusión, entonces decimos: “vamos al baño”; al llegar los invitamos a pararse en frente del lavamanos y les decimos “vamos a cepillarnos los dientes”, si la persona duda se señala su cepillo y así sucesivamente en la medida que requieran guía. Es decir, ir subdividiendo las tareas de rutina y conversarlas con ellos: ahora vamos a hacer tal cosa, te estoy ayudando a peinarte, a amarrarte los zapatos. Crear esa empatía que permita comunicarnos de manera fluida.

Reforzar las cosas que van logrando para que puedan seguir adelante: lo están haciendo bien, lo lograste.

– Escuchar con paciencia y mirarlos a la cara para que se sientan correspondidos.

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